Nuestra nueva corresponsal de Buenos Aires asistió el pasado Viernes 27 de Noviembre en Buenos Aires a la conferencia de más de dos horas que dio Mark Henn en el festival de animación ExpoToons 2009 sobre la esperadísima nueva película de Walt Disney, Tiana y El Sapo, y nos ha enviado este fantástico artículo. También podéis ver las imágenes que pudo tomar con su propia cámara de fotos y los scans del folleto de la presentación:
El pasado viernes 27 de noviembre, Mark Henn supervisor de animación de los estudios Disney cerró el Festival de Animación Expotoons (http://www.expotoons.com) con una conferencia sobre la producción de “La Princesa y El Sapo” y los desafíos que implicó llevar adelante la nueva super producción de animación tradicional del estudio que llevaba cerrado más de cinco años (siendo el último film “Zafarrancho en el Rancho / Vacas Vaqueras” – Home on the Range”-).
Mark Henn comenzó a trabajar en los Estudios Disney hace 30 años como intermediador del zorro Tod en “Tod y Toby / El Zorro y el Sabueso” (“The Fox and the Hound”) bajo la supervisión de uno de los legendarios “Nueve Viejos”, Erik Larsen. Instruido a la usanza de la vieja escuela del estudio, en menos de un año fue promovido a animador y estrenó el título nada menos que con el ratón Mickey en el clásico navideño “Una Navidad con Mickey” (“Mickey’s Christmas Carroll”). En 1985 participó en “Táron y El Caldero Mágico” (The Black Cauldron”) y en 1986, ya con el título de supervisor de animación, en “Basil, El Ratón Superdetective / Policías y Ratones” (“The Great mouse Detective”) y “Oliver y su Pandilla” (“Oliver and Company”). Ganó la reputación de la que hoy goza cuando fue elegido como responsable de darle vida a las protagonistas de los films de los 90 que volvieron a poner al estudio como referente de la animación mundial: entre ellas supervisó la animación de Ariel (“La Sirenita”), Bella (La Bella y La Bestia), Jasmin (“Aladdin”), Pocahontas (“Pocahontas”), Mulan (“Mulan”) y Giselle (“Encantada”). Es entonces, indiscutible la decisión de John Lasseter de poner en sus manos a la nueva princesa de Disney “Tiana” en el clásico animado “La Princesa y el Sapo” (“The Princess and the Frog”).

Frente a un auditorio repleto de animadores, productores y fanáticos, en el Sheraton Libertador Hotel de Buenos Aires (Argentina), el animador proyectó imágenes del film, describió el proceso de producción del mismo y contestó todas las preguntas que se le hicieron siempre con humor y mucha sinceridad.
La primera proyección, a modo de introducción, consistió en un breve adelanto del film, que incluía además de, unas palabras de los directores Clements y Musker (directores de “La Sirenita” y “Aladdin”), al mismo Henn describiendo a Tiana como una protagonista fuerte y decidida que no permite que nada se interponga en su camino a realizar sus sueños (http://www.youtube.com/watch?v=0LA8acrJ2ww ). Estas imágenes le dieron pie para comenzar a explayarse sobre el proceso de creación de la primera princesa afroamericana del estudio, y que dice fue el resultado de un equipo completo comiéndose la cabeza durante días, incluyendo directores, supervisores de animación y artistas conceptuales, encerrados en un hotel alejado de la ciudad. Proyectó varios bocetos que surgieron de dicha reunión hasta llegar al elegido y luego, explicó que, una vez resuelta esta etapa con el “model sheet” (hoja que contiene todas las vistas detalladas del diseño elegido que será utilizado como referencia por los animadores), y ya en plena producción se le presentó con Tiana, a diferencia de sus predecesoras, un nuevo desafío ya que ella aparece a lo largo del film en tres formas diferentes: al inicio es una niña pequeña que crece convirtiéndose en una mujer adulta hasta que en el final del primer acto se transforma en un sapo. Al animar las escenas sin ningún orden cronológico debía reflejar la esencia de Tiana como una unidad en todas sus facetas sin perder de vista las diferencias físicas que cada diseño contenía. También señaló que la nueva princesa tiene al menos ocho cambios de vestuario a lo largo del film, una suma hasta hoy nunca antes alcanzada.
En seguida proyectó una misma escena –el primer encuentro entre Tiana y el príncipe Sapo- en tres etapas de producción distintas para explayarse sobre la producción misma. Con los avances en la tecnología ya en una etapa temprana pudieron contar con un “animatic” (una versión animada del storyboard), herramienta fundamental para por ejemplo, analizar desde una etapa prematura los tiempos de animación, o bien, reconocer errores narrativos en la totalidad del film. Luego, explicó su forma de trabajar: primero él realiza las animaciones de una forma rápida en papel –se dice que es uno de lo animadores más rápidos del estudio con un record de una escena por día- utilizando como referencia las grabaciones de las voces de los actores, después entrega su trabajo a un artista de “clean up” que pasa en limpio la línea y señala las proyecciones de las sombras y algunos detalles de volumetría que servirán en la etapa siguiente como guía para los responsables de coloreado. Finalmente cada escena terminada es editada y retocada en post producción.
Comentó que para entonces ya se habían realizado pre estrenos que tuvieron muy buena recepción del público en Nueva York y que en Los Angeles, pagando solo 30 dólares los fanáticos pudieron disfrutar del pre estreno del film y disfrutar de un tour por los estudios de animación de Disney (es la segunda vez que los estudios abren sus puertas al público).
Concluyó la conferencia respondiendo algunas preguntas del público. Cuando le preguntaron sobre el proceso tradicional de animación, destacó la importancia que este modo de producción le otorga al aprendizaje de la técnica ya que crea un espacio para los nuevos animadores ya sea realizando los intermedios o limpiando los trabajos de los supervisores. En cuanto a las herramientas de trabajo comentó que la más importante y la que nunca hay que dejar de lado es la verdadera habilidad del animador que sin importar en qué soporte se traduzca siempre va a ser la que otorgue la calidad al producto final. Con sus ya treinta años de carrera considera que aprende algo nuevo cada día y que no existe una fórmula concreta para volverse un animador, sí cree que existen personas con un don especial pero que con trabajo y esfuerzo eventualmente cualquier persona puede llegar a igualarlos. Contó también que pese a los intentos del estudio de realizar el film íntegramente de manera digital, sin utilizar papel, fue un gran alivio para el equipo (en particular para él y para Andrea Deja) que las instancias de animación fueron llevadas a cabo con lápiz y papel y posteriormente digitalizadas y trabajadas en software de animación como Toon Boom y Harmony. En cuanto a las nuevas tecnologías (como por ejemplo las nuevas tabletas Cinquit de Wacom) reconoce que todavía no han alcanzado un nivel de calidad que supere a las técnicas tradicionales, no las descarta, de hecho algunas si le resultaron muy útiles para previsualizar pruebas de animación o movimientos de cámara, pero tiene sus reservas y considera que aun se encuentran en desarrollo.
Confirmó que en este momento existen dos producciones más en 2D tradicional en el estudio y celebró la postura de John Lasseter, Director Creativo de la compañía, por insistir en recuperar el valioso legado de la animación tradicional.
Un film de animación tradicional generalmente es realizado en tres o cuatro años, para “La Princesa y El Sapo” además de la etapa inicial de desarrollo y escritura del guión, 18 meses fueron destinados a animación pura, y otros 18 meses para post producción y contó con un equipo de aproximadamente 300 personas.
Cuando se le preguntó sobre las similitudes y diferencias que encontró en el grupo entre esta nueva producción y aquella que inició en 1984, fue muy sincero y respondió que tanto ahora como entonces el grupo se encontraba con un desafío y con la necesidad de demostrar de qué estaban hechos. En los 80s, los directivos del estudio habían perdido interés en la animación tradicional y habían trasladado al equipo fuera de sus oficinas para que trabajaran en un lugar más precario, quitándoles recursos y apoyo. Fue entonces que el equipo se arremangó y con “La Sirenita” volvieron a poner a Disney en el lugar que le corresponde como líder en experimentación y narración a nivel mundial. Después de “Zafarrancho en el Rancho / Vacas Vaqueras”, el estudio volvió a caer en una crisis creativa y esta vez decidieron cerrar el estudio, vendiendo mesas de animación y equipos. En esta nueva producción el estudio arriesgó mucho dinero para volver lograr a la calidad por el que se lo solía reconocer, volvió a reunir a un equipo de excelentes artistas que hacía muchos años no trabajaba junto, a convocar nuevos y a otorgarles un lugar dentro de los estudios Disney que literalmente hasta entonces había sido desmantelado.
Con palabras de aliento a los animadores presentes se despidió tras una conferencia de casi dos horas de duración y nos dejó a todos con ganas de ver mucho más no solo de este film sino también de los venideros.
podéis ver estas imágenes en mejor calidad en el siguiente enlace: